Estamos creciendo

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

Salmo 46:1

Queridos hermanos,

Si no podemos incluir en esta carta todo lo que ha pasado en este tiempo, al menos queremos comunicarles esto: Estamos creciendo.

No tenemos compañeros de equipo aún, pero el Señor está trabajando. Lo llamamos “tiempo de espera,” pero para Dios es “tiempo de crecimiento”.

Por medio de su Palabra, Dios nos ha retado a creerle en muchos aspectos de nuestra vida.  Pedro dice (1Pe. 1:7): “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

Como padres estamos aprendiendo a dejar nuestros miedos en las manos de Dios y a confiar que en Él tenemos todo lo que necesitamos para hacer un buen trabajo y proveer lo que nuestros hijos necesitan. Escuela en casa nunca fue algo que pasó por nuestras mentes, y aunque para algunos puede que no sea gran cosa, para nosotros ha sido una inmersión en un mundo desconocido y un gran reto. La salud de Jacob ha sido otro factor que constantemente nos lleva a la oración y dependencia en Dios, fortaleciendo nuestras mentes con pasajes que nos enseñan que Dios es confiable en todo tiempo, y digno de alabanza. Que nuestros hijos estén creciendo lejos de la familia ha sido un “sacrificio” de ambos lados, sin embargo a pesar del dolor que causa estar lejos de los seres queridos, nuestros pensamientos son afirmados en su Palabra y reconocemos que Dios es digno. Él no escatimó ni a su propio hijo por nosotros, aún cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Y dándolo todo y poniendo ejemplo, nos dio un mandato: Vayan y díganles lo que he hecho, y cuál es la esperanza que ahora tienen en mí…

Como esposos estamos aprendiendo la importancia de servirnos el uno al otro, de extendernos gracia en nuestras debilidades y de amarnos con un amor como el de Cristo, que no es egoísta, que no busca lo suyo. Estamos aprendiendo que el Evangelio que venimos a compartir con otros, tenemos que vivirlo primero en casa. Dios nos está fortaleciendo.

Como misioneros, seguimos viendo que Aquel que nos llamó a la misión es digno de confianza, que podemos confiarle nuestras necesidades físicas, económicas y espirituales. Conforme caminamos este camino nos damos cuenta que siempre vamos a tener tiempos de incertidumbre donde no sabremos con certeza que nos espera delante. Estos tiempos pueden ser oportunidades  únicas de caminar confiados sabiendo en quién está nuestra esperanza.

Por último queremos decirles que haremos un viaje en un par de semanas al lugar donde se encuentran las familias que llegaron en agosto a servir como misioneros. Debido a que ellos están haciendo su estudio de idioma y cultura, solo podremos pasar de 4 a 5 días con ellos conociéndolos. Nos presentaremos y los invitaremos a formar parte de nuestro equipo, sin embargo no tenemos la certeza de que encontraremos compañeros. ¿Debemos de preocuparnos? No, en cambio agradecemos que podemos confiar en Quien todo lo sabe y ya tiene un plan perfecto e infalible:

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

Salmo 46:10

Ellos terminarán el curso de inducción a finales de noviembre y tal vez tendremos que esperar hasta entonces para poder pasar más tiempo con algunos de ellos y comenzar con platicas más serias y lo que conlleva el proceso de formación de equipo.

Finalmente, agradecemos mucho a Dios por cada una de las personas que Él ha sumado a nuestro equipo, que fielmente nos acompañan en oración y ofrendan para este ministerio. Gracias hermanos por caminar con nosotros en esta aventura de fe. Oramos por que el Señor les fortalezca también a ustedes y les lleve a compartir de su evangelio en donde quiera que se encuentren.

Siendo testigos de un Dios vivo,

Isaac, Claudia, Jacob y Emma Hernández.

Peticiones de oración:

  • Sabiduría para criar a nuestros hijos en los caminos de Dios.
  • Por la escuela en casa y todo lo que conlleva.
  • Por buena salud, más específicamente por la de Jacob.
  • Por nuestro matrimonio.
  • Que el Señor siga madurando nuestra fe.
  • Por nuestro viaje  y el tiempo que pasaremos conociendo a las nuevas familias.
  • Que Dios provea una tercera familia para completar el equipo en su tiempo perfecto.
  • Por unidad con nuestros compañeros actuales, la familia Long, que las decisiones que tenemos que tomar respecto a ¿Con quién? ¿Cuando? ¿Como?, etc. sean guiadas por Dios.
  • Que sirvamos con gozo y fidelidad en los ministerios que actualmente tenemos.

¡Muchas gracias por orar!

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