Caminando sobre el agua,

el siguiente paso.

—Señor, si eres tú —respondió Pedro—, mándame que vaya a ti sobre el agua.

 —Ven —dijo Jesús.

Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. 

Pero, al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó:

—¡Señor, sálvame!

En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió:

—¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Mateo 14:28-31

 

¿Recuerdan esa vez cuando Pedro le pidió a Jesús que lo dejara caminar sobre el agua? Cuando leo esa historia y pienso en lo que Pedro hizo, se me viene a la mente algunas cosas que quisiera decirle: —¡Oh Pedro, qué valiente eres! ¿caminar sobre el agua? ¿enserio? ¡wow! Yo también quiero hacer eso ¡sería genial! excepto que, Pedro, yo no me preocuparía por el viento ¿quién piensa en el viento cuando tiene a Jesús enfrente? yo no haría eso.

Cuando leemos las historias de la Biblia podemos sentirnos muy apasionados por ellas, y seguros de que nunca jamás cometeríamos los errores que alguna gente cometió, como Pedro, especialmente porque conocemos como acaban. —¡Oh Pedro, hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? ¡Jesús estaba allí! ¡por supuesto que podía haberte mantenido caminando sobre el agua si hubieras confiado en él! ¡SIN NINGUNA DUDA! 

Desde que comenzamos la capacitación misionera hasta hoy, nuestro camino ha estado lleno de experiencias que nos han hecho buscar a Dios y depender de Él. Hace algunos años que llegamos al campo, Papúa Nueva Guinea, y durante este tiempo hemos aprendido la cultura y el idioma comercial Tok Pisin, mientras servimos en diferentes maneras a los misioneros que ya están trabajando en algún grupo indígena. Simultáneamente, vivimos en una comunidad de misioneros de diferentes países, lo que significa más diversidad cultural y otro idioma para aprender, inglés. Aquellos de ustedes que no nos conocen bien, tal vez piensen que somos muy brillantes, esa es una gran impresión de nosotros, (pueden conservarla si quieren 😁), pero no podemos engañar a los que nos conocen bien y se rascan la cabeza preguntándose cómo hemos sobrevivido aquí durante tanto tiempo. La verdad es que es Dios quien recibe la gloria al ser tan evidente que es su poder el que fortalece personas tan débiles como nosotros para llevar a cabo su plan.

Después de orar por varios años por compañeros de equipo, muchos de ustedes junto con nosotros, Dios ha respondido. En nuestra última carta les compartíamos qué estábamos platicando con dos familias sobre la posibilidad de unir esfuerzos para alcanzar a uno de los 850 grupos indígenas de este país con el Evangelio. Finalmente, después de algunos meses de platicas con ellos, Dios ha puesto en el corazón de las tres familias el deseo de trabajar juntos en esta misión por los próximos años.

Entonces, volviendo a Pedro caminando sobre el agua, Dios nos está llevando a dar otro paso que tiene más o menos la misma sensación que tuvo Pedro (asumiendo que sé lo que sintió). Nos sentimos muy emocionados, y al mismo tiempo aterrorizados. No me mal entiendan, estamos muy felices por esta respuesta. Esto significa que tenemos compañeros para hacer el gigantesco trabajo de presentar el Evangelio a un grupo indígena que nunca antes lo ha escuchado, pero también significa que vienen cambios y retos grandes, aún más. Tenemos que comenzar con el proyecto de construir una casa, mudarnos a una tribu, aprender su idioma, traducir la Biblia, enseñarles a leer y finalmente compartir las Buenas Nuevas. Entonces, creo que caminar sobre las aguas no solo es algo meramente emocionante, sino que también es el proceso de conocer al que te llama y decidir confiar en Él, en que puede sostenerte y llevarte a hacer algo que en tus fuerzas y según la lógica no podrías; significa que cuando el viento sople y te recuerde que no puedes, decidas poner tus ojos en Jesús y confiar en Él.

Ahora que nos estamos preparando para poner los pies en el agua, necesitamos de su apoyo más que nunca. No queremos perdernos en los pensamientos de lo que significa caminar sobre el agua, qué tan profundo es o cuán imposible es esto, porque sabemos que al hacerlo simplemente nos hundiremos. Queremos pedirles que oren por nosotros para que nuestros ojos se mantengan fijos en Jesús, para que podamos caminar por fe y confiar en su fuerza y su ​​poder; queremos que nuestras vidas magnifiquen a Cristo, y que exaltemos su valor ante los ojos de quienes nos estén mirando. ¿Puedes, por favor, orar por nosotros?

El siguiente paso es escoger un grupo indígena de entre cientos que no han escuchado las Buenas Nuevas, solo uno; y construir una casa para vivir entre ellos. Los costos de construcción son elevados debido a que todos los materiales tienen que ser transportados en helicóptero o avioneta. Además de esto, también tendremos un incremento en nuestros gastos mensuales al mudarnos a un lugar aún más remoto, causado en parte por el transporte de nuestros alimentos. 

Hace poco más de un año les pedimos que se unieran en oración con nosotros por provisión para los costos de construcción. Sabemos que Dios escucha las oraciones y responde. Nosotros no tenemos los recursos para hacerlo, pero Él es dueño de todo. Por lo tanto, queremos pedirte que continúes orando para que Dios provea para estos gastos si es su voluntad. También queremos pedirte que compartas estas noticias con otras iglesias o personas que están interesados en misiones, para que tengan la oportunidad de unirse en oración y de manera económica si así lo desean.

Hemos sido muy bendecidos por cada uno de ustedes que durante estos años nos han apoyado económicamente y en oración, Dios ha provisto para nuestra familia a través de ustedes y queremos recordarles las palabras en Hebreos 6:10: “porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.” 

Les hemos preparado un video donde hablamos sobre quienes somos y qué hacemos aquí en Papúa, y los retos que vienen a futuro. Ahí compartimos algunas maneras en que pueden apoyar este ministerio. Esperamos que sea útil para ilustrar mejor lo que les hemos compartido en esta carta, y que sirva como herramienta también para compartir con otros.

Si deseas conocer información más detallada en cuanto al proyecto de construcción por favor responde a este correo y nos pondremos en contacto contigo. Próximamente también les compartiremos más sobre  nuestros compañeros de equipo; nos sentimos muy honrados de poder trabajar con ellos.

Oramos por ustedes. Les amamos y extrañamos. 

Siendo testigos de un Dios vivo,
Isaac, Claudia, Jacob y Emma
Hernández

 

Unete a misiones en Papua Nueva Guinea. Un video sobre quienes somos, nuestro ministerio y nuevos retos.

Peticiones de oración:

  • Agradecemos a Dios por la provision de un equipo completo para alcanzar a una etnia de PNG.
  • Oremos para que Dios provea los recursos necesarios para construir una casa.
  • Por nuestro apoyo mensual, que seamos buenos administradores de los recursos y que Dios provea lo necesario ahora que nuestras necesidades aumentan.
  • Por salud. Isaac ha tenido dolor en la espalda baja por más de 3 meses, Claudia aun está en proceso de regular la dosis de medicamento para la tiroides y está batallando con algunos síntomas.
  • Que Dios nos dirija en el proceso de elección de un grupo étnico.
  • Unidad en el equipo para tomar decisiones.
  • Que Dios cuide de nuestros hijos en medio de las transiciones.
  • Por la educación de Jacob y Emma, principalmente por su andar con Dios.
  • Que nuestra vida magnifique a Cristo en todo lo que hagamos.

 

 

¡Gracias por seguir sosteniendo la cuerda!

Si deseas ofrendar para este ministerio, da click en el siguiente botón para conocer las maneras en que puedes hacerlo

Saludos de parte de Jacob y Emma.

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